Esta cita es una adaptación inspirada en el pensamiento de Jacques Ellul (1912–1994) — sociólogo, filósofo y teólogo francés. Por Carlos Cortés, Wholesale director de Grupo Aire.

Ellul es considerado uno de los pensadores más lúcidos y críticos del siglo XX sobre el papel de la tecnología en la sociedad moderna. Su obra más influyente en este campo es “La técnica o el desafío del siglo” (1954). En la misma se analiza cómo la técnica —que él distingue de la ciencia o la industria— se ha convertido en la fuerza dominante de la civilización moderna.
Ellul advierte que la tecnología ha dejado de ser una simple herramienta para convertirse en una fuerza autónoma que avanza por su propia lógica de eficiencia. Su desafío consiste en que la sociedad aprenda a controlar la técnica, y no a subordinarse a ella.
Este mismo pensamiento nos ha inspirado, desde el nacimiento de Aire Networks hace más de dos décadas, para desarrollar soluciones tecnológicas que puedan ser utilizadas por nuestros clientes para controlar los servicios que se ofrecen a los usuarios finales. Siempre aportamos una capa de calidad y diferenciación en el producto. Desde los primeros años, con la protección de los servicios de conectividad, hasta la actualidad, con el desarrollo de un modelo sencillo para que los operadores, que actualmente ya prestan los servicios de telefonía fija de manera directa, puedan hacer lo mismo con la telefonía móvil, como Operadores Móviles Virtuales frente a un modelo de reventa. De esta manera, garantizamos que el operador controla la tecnología que en Grupo Aire ponemos a su disposición, ya que puede hacer uso de ella para gestionar y desarrollar nuevos servicios como prestadores de los mismos.
¿Cuáles son las ventajas de convertirse en OMV?
Ser soberano en las decisiones de negocio: libertad de diseñar sus propios paquetes de servicios, precios y estrategias de marketing, como producto, precio, distribución y comunicación. Esto permite adaptarse más fácilmente a las necesidades y preferencias de los clientes, así como diferenciarse de la competencia.
El usuario final pasa a ser legalmente del OMV, lo que, desde un punto de vista financiero, eleva su valor al tener “en propiedad” los clientes finales.
Ampliar la cartera de clientes, ofreciendo una gama más amplia de soluciones tecnológicas y de telecomunicaciones, ya que la especialización y centralización de todo ello posiciona al OMV como proveedor único cara al usuario con desarrollos a medida y capas de valor diferenciadoras. Permite integrar servicios como la telefonía móvil con la fija, dirigiéndose a otro perfil de clientes más profesional o empresarial.
Diseñar una nueva arquitectura comercial, para la fuerza de venta o con modelos de distribución, ya que la prestación del servicio de telefonía móvil la realiza directamente el OMV, asumiendo y decidiendo la operatividad comercial y permitiéndole crear marcas blancas para distribuidores de comunicaciones.
Estos beneficios de pasar a un modelo de Operador Móvil Virtual redundan en las palabras de J. Ellul: “quien depende de la tecnología de otro, depende también de su destino”.