La Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT), entidad pública dependiente del Ministerio para la Transformación Digital, ha cerrado un acuerdo de inversión de 17,2 millones de euros con la empresa de fotónica Sparc.

Esta operación, aprobada por el Consejo de Ministros en junio, supone un impulso estratégico para la industria de los semiconductores en España y Europa.
Gracias a esta inyección de capital, Sparc pondrá en marcha en Vigo (Pontevedra) una nueva planta especializada en circuitos integrados fotónicos y en la fabricación de obleas avanzadas de Fosfuro de Indio (InP), Arseniuro de Galio (GaAs) y Nitruro de Galio (GaN). Esta infraestructura contribuirá a reducir la dependencia europea en la producción de semiconductores y apoyará los objetivos del European Chips Act, que persigue alcanzar una cuota de producción del 20% para 2030.
La firma del acuerdo tuvo lugar en el Consorcio Zona Franca de Vigo y reunió a representantes de SPARC Foundry, Indra Group, Vigo Activo y la SETT, así como a autoridades locales como el alcalde Abel Caballero. Durante el acto, Javier Ponce, director general de la SETT, destacó que la operación “es un ejemplo de colaboración público-privada que permitirá a España liderar la revolución digital y avanzar en la transformación de su modelo económico”.
El compromiso financiero de la SETT, que supone una ampliación de capital del 43,9% en Sparc, tendrá un impacto significativo en la retención de talento, el desarrollo de pymes tecnológicas y la adopción de tecnologías de vanguardia en sectores clave como automoción, comunicaciones, computación cuántica o medicina.
Esta coinversión se enmarca dentro del PERTE Chip, uno de los programas estratégicos incluidos en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, que persigue fortalecer el diseño y la producción de microelectrónica en España. Además, la SETT gestiona otros instrumentos financieros, como Next Tech y Spain Audiovisual Hub, dirigidos a fomentar la innovación en áreas disruptivas y en la digitalización audiovisual.
Con este acuerdo, España da un paso más hacia su autonomía tecnológica y consolida a Vigo como un polo de innovación en el sector de los semiconductores.